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Fecha actual 20 Mar 2010 06:31








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por Mensaje
 Asunto: Vivir el presente.
Nuevo mensajePublicado: 25 Dic 2008 19:21 

Registrado: 14 Nov 2007 00:04
Mensajes: 17
APRENDIENDO A VIVIR EL PRESENTE



Sabemos que cada uno somos el resultado de lo que hemos vivido hasta este momento. Es decir, el cúmulo de las experiencias que hemos atesorado a lo largo de los años. Todas ellas han ido conformando un resultado que se corresponde con la imagen que, en el momento presente, mostramos a los demás y a nosotros mismos.
Aunque intentemos ajustarnos a una realidad más o menos objetiva, sabemos que eso también es muy difícil pues nos perdemos en el mundo de las ideas, de las expectativas, de lo que tenemos, somos y sabemos sobre nosotros mismos y sobre los demás. Ahí entran los autoengaños, los "clichés" prefijados, los deseos, las proyecciones... que como caminos alternativos se empeñan en alejarnos de la vía principal.
De Oriente nos llegan voces que nos hablan de la importancia de vivir el momento presente, de no quedarnos en los recuerdos del pasado porque eso induce al desánimo y la falta de acción, ya sea porque tengamos la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor o porque nos regodeemos en lo que pudo ser y no fue, en el sufrimiento, la defraudación, la falta de confianza, etc. Pero también nos hablan de lo peligroso que es posicionarse en el futuro pues lo por venir nos puede producir angustia e inseguridad, ya sea porque nos hemos marcado unas metas inalcanzables o porque no podemos disfrutar ya, desde ahora, de lo que esperamos nos traiga el paso del tiempo.
Es, pues, muy importante tomar consciencia del momento presente y centrar nuestros esfuerzos en vivirlo plenamente ya que antes de que nos demos cuenta se habrá convertido en pasado y se nos habrá escapado de entre las manos. La película del pasado ya está filmada. Son imágenes que no se pueden volver a crear. Sólo tenemos la oportunidad de reproducirlas una y otra vez, de hacer un pase y otro pase; y aunque eso es importante para aprender de lo vivido no podemos quedarnos ahí indefinidamente.
Por otra parte, la película del futuro sólo es un proyecto, una idea, un objetivo. Y mirar constantemente esas imágenes virtuales hará que nos evadamos de la realidad y que el tiempo presente se nos escape sin que hayamos hecho nada salvo repasar y perfilar ese futuro que nos dibujamos prometedor.
El pasado, evidentemente, debe servirnos como referencia y el futuro como proyección, como acicate. Pero es en el momento presente donde podemos coger el timón y orientar nuestra nave hacia el rumbo que queremos tomar en la vida.
Hay ejercicios de toma de consciencia que nos facilitan esa tarea. Algunas personas, por ejemplo, se han colocado mentalmente un "avisador" para que cada hora recuerden su propósito: "Vivir el presente". Y eso les permite hacerlo al menos durante unos minutos.
Se trata de tomar consciencia de lo que estamos haciendo en cada momento para responder a la pregunta: "¿Qué estoy haciendo ahora?" Estoy escribiendo un artículo, estoy pelando patatas para hacer una tortilla, estoy caminando por el parque... o estoy enfadándome con mi hijo. Y durante los minutos siguientes concentrar nuestra atención en esa acción, sin otro objetivo que el de abrir nuestros sentidos y nuestro entendimiento a lo que nos llega a través de esa acción, su significado, nuestra actitud, nuestro estar, en definitiva.
Tomar consciencia de lo que hacemos observándolo y observándonos.

UN PASO MÁS ADELANTE
¿Por qué nos resultan tan complicadas las interrelaciones personales? Casi podríamos afirmar que la relación con los que nos rodean es nuestra primera y principal fuente de conflictos; y aunque haya "escuelas" donde podamos aprender cómo relacionarnos, o "cursillos" acelerados para hacer prácticas, o "talleres" de entrenamiento, lo cierto es que a la hora de la verdad sirven de muy poco, sencillamente porque como las personas somos entidades en transformación constante no vale de nada aplicar técnicas o modelos de comportamiento ya que cada instante de relación con el mundo que nos rodea es nuevo, único y diferente.
Sin embargo, ¿ocurre siempre así cuando nos relacionamos con los demás? ¿Es nuestra actitud abierta? ¿Somos capaces de dejar los prejuicios? ¿Y las expectativas? ¿Y las ideas preconcebidas que tenemos sobre los otros?
La realidad es que cuando tenemos frente a nosotros a alguien de nuestro entorno llevamos detrás un pesado fardo aunque no lo veamos, un fardo en el que se encuentra metida la idea que tenemos sobre esa persona, la valoración que hemos hecho de nuestra relación, la opinión que nos merece tras el juicio al que la hemos sometido... Y esas cosas, tanto si representan un balance positivo como negativo, son dificultades añadidas a la interrelación.
Dicen los expertos en comunicación que cuando el emisor emite un mensaje atraviesa una serie de filtros que tiene el receptor y que, a veces, lo que llega no tiene nada que ver con lo que salió en el origen.
Pues bien, cuando estamos frente a alguien no podemos evadirnos de la "etiqueta" que le hemos colocado, ya sea una etiqueta positiva que nos hará tener muchas expectativas, colocar el listón bien alto, aumentar nuestro nivel de exigencias... o bien todo lo contrario: si nuestra experiencia no ha sido muy positiva, nos llevará a actuar con prevención, a mantener la desconfianza, a alimentar el recelo hacia esa persona.
En definitiva, los prejuicios se apoderan del territorio donde se desarrolla la comunicación y condicionan todo el proceso. Porque, normalmente, cuando escuchamos al otro no oímos sólo su voz sino que también percibimos nuestro ruido interno formado por todas esas ideas preconcebidas. La memoria es algo tremendamente útil para los seres humanos. ¡Qué sería de nosotros sin memoria! Estaríamos condenados a repetir una y otra vez los mismos errores. Sin embargo, si dejamos que esa memoria nos condicione anteponiéndose a todo lo demás estaremos perdiendo la oportunidad de relacionarnos de un modo nuevo.
Piense por un momento: ¿con qué persona se siente más cómodo?, ¿qué tipo de relación tiene con ella?, ¿cómo se establece la comunicación?, ¿qué grado de libertad mantiene? Muchas veces esas personas probablemente no sean las más cercanas a nosotros ni nos unan a ellas lazos de consanguinidad o de relaciones familiares sino alguien un poco más alejado de nuestro entorno habitual.

NO JUZGUE Y SE SENTIRÁ MÁS LIBRE
Hay una manera de relacionarse en la que uno no se siente juzgado, valorado, ni siquiera observado, donde uno capta que tiene espacio para desenvolverse, donde uno está seguro porque no tiene que responder a las expectativas del otro, donde no espera tampoco una respuesta determinada, donde no se plantea el intercambio justo ("yo pongo tanto en la relación y tú debes poner cuanto"), donde el pasado no cuenta y tampoco el futuro, sólo el presente.
Probablemente el ejemplo más cercano a esta actitud lo tengamos en los niños; éstos, la mayoría de las veces, actúan siguiendo el impulso del momento presente.
¿Se imagina usted si cada vez que nos colocáramos delante de una persona lo hiciéramos como si hubiera entre ambos un territorio virgen, sin ideas prefijadas? ¿Tiene idea de los derroteros por donde discurrirían las relaciones con esa actitud? ¿Intuye tal vez el sentimiento de libertad que experimentaría al no tener que esperar del otro, por ejemplo, paciencia o tolerancia, sino sólo comprensión? Si cuando nos relacionáramos con alguien fuéramos capaces de olvidarnos del bagaje anterior, el que corresponde al pasado, un pasado formado por unas circunstancias, unos condicionantes, unas posturas que ya no existen... veríamos que quien está ante nosotros es una persona distinta, como lo son las circunstancias que le rodean, alguien nuevo. Si fuéramos capaces de ello olvidaríamos nuestros miedos, los recelos, las prevenciones, la falta de confianza, las necesidades, las dependencias, las expectativas y nos ocuparíamos sólo de proporcionar el espacio y el tiempo necesarios para que algo nuevo sucediera, sin condicionantes, sin dependencias, en libertad.
La otra persona es, en alguna medida, distinta a la que usted conocía, igual que usted también es diferente. ¿Por qué permitir pues que una imagen del pasado pueda desvirtuar un momento presente? Sólo cuenta el ahora y si somos capaces de vivir ese ahora con la intensidad de lo nuevo, con la apertura de lo por venir, con la amplitud de consciencia suficiente para permitir que sucedan cosas diferentes en nuestra vida, habremos dado con la clave de las interrelaciones personales.

RELACIÓNESE SIN PREJUICIOS
No estoy hablando de perder de vista los sentimientos sino de vivirlos más limpiamente; no se trata de ignorar la experiencia sino de saber utilizarla correctamente; no se trata de defenderse sino de estar abierto porque, en último extremo, sólo pueden suceder dos cosas: que al cambiar una de las dos personas de actitud la otra se vea "contagiada" por esa misma energía y se produzcan unos niveles de comunicación extraordinarios y compensatorios para ambas; o que, a pesar de la apertura de uno, el otro se cierre en banda y se atrinchere tras sus posturas preconcebidas manteniendo la vieja actitud de defenderse del medio hostil -herencia de nuestro pasado animal, por otra parte-. En ese caso no se producirá la comunicación pues es como si ambos estuvieran en distintos renglones de la misma página. No llegarán a relacionarse pero, al mantener cada uno su frecuencia vibratoria, tampoco se producirán los daños que la incomunicación del otro tipo producían.
Es decir, cada uno estará satisfecho con su papel porque ha emitido lo que quería: el que buscaba la comunicación comprenderá el momento presente de la otra persona y aceptará su reacción como fruto de ese instante; el que mantenía la obcecación, como su único objetivo era expresarse y dejar clara su postura, se sentirá satisfecho por haberlo conseguido pues también lo estará viviendo en el momento presente.
Sin embargo, aquellos que sean capaces de mirarse con ojos nuevos, de escucharse como se oye el río cuando pasa a su lado, de percibir sólo el viento que les toca en ese momento y la lluvia que les moja, la lluvia de hoy, no la de ayer ni la de hace unos meses..., esos habrán dado un paso importante en su comprensión del universo en el que se hallan inmersos, un paso hacia delante en la autorresponsabilidad. En definitiva, habrán crecido.
¿Qué les parece, amigos, si vamos incorporando pequeños intentos en nuestra vida? Ensaye con alguna persona que le resulte especialmente sencillo y después, apoyándose en esos resultados que sin duda le sorprenderán, atrévase a extender esa experiencia a un círculo mayor de influencia. Cuando queramos darnos cuenta habremos transformado nuestro pequeño mundo. Y ya sabe: cuando se transforman muchos mundos pequeñitos, personales, se transforma el grande, el de todos. No olvide que las grandes tareas hay que empezarlas, también, colocando una primera piedra que sirva de cimiento.


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El Sermón de la Montaña es el Camino Interno al corazón de Dios, que conduce al perfeccionamiento.

Los bienaventurados verán al Cristo, y poseerán conmigo, el Cristo, la Tierra, en total mansedumbre y humildad. Dichoso aquel que vea la gloria del Dios Padre-Madre en todo! Habrá llegado a ser ejemplo vivo para muchos.

Yo conduzco a los Míos a reconocer la verdad.

Quien procede de la verdad, oye Mi voz, porque él es la verdad y, por eso, también oye y ve la verdad.

Los bienaventurados no tienen miedo y son alegres, pues ven y oyen lo que no ven ni oyen aquellos que todavía se esconden detrás de su yo humano y lo conservan con máximo esfuerzo, para no ser reconocidos.

Sin embargo, los bienaventurados ven en el interior de la cárcel del yo humano y se dan cuenta de los pensamientos más ocultos de sus semejantes. Alumbran ahí dentro con la luz de su consciencia clara y dicen en alta voz a sus semejantes:

"Bienaventurados en el espíritu los pobres, porque suyo es el Reino de los Cielos!"

Con las palabras, "los pobres", no se hace referencia a la pobreza material. No es ésta la que trae la bienaventuranza en el espíritu, sino la entrega a Dios, desde la cual el hombre cumple lo que es voluntad de Dios. Esa entrega es riqueza interna.

Con las palabras, "los pobres", se hace referencia a todos aquellos que no ambicionan pertenencias propias y no acumulan bienes. En sus pensamientos y aspiraciones cuenta la vida comunitaria, en la que administran legítimamente los bienes que Dios ha regalado a todos. No dirigen sus esfuerzos y afanes a lo mundano. Sirven al bien común y extienden sus brazos hacia Dios y recorren conscientemente el camino a la vida interna. Su meta es el Reino de Dios en su interior, que quieren anunciar y llevar a todos los hombres de buena voluntad. Su riqueza interna es la vida en Dios, para Dios y para su prójimo. Ellos viven el mandamiento "ora y trabaja".

Aspiran al espíritu de Dios y reciben de Dios lo que necesitan para su vida terrenal, y más aún.
Estos son los bienaventurados en el espíritu de Dios.


"Bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados".

El sufrimiento del hombre no proviene de Dios, sino que, el que sufre, o lo ha causado él mismo, o su alma ha asumido en el reino de las almas una parte de la culpa del alma de un hermano o de una hermana, para expiar por ella en la existencia terrenal, a fin de que el alma del hermano o de la hermana pueda entrar en ámbitos de vida interna más elevados.

Quien cargue con su sufrimiento sin inculpar a su prójimo y reconozca en el sufrimiento sus faltas y debilidades, se arrepienta, pida perdón y perdone, recibirá la misericordia de Dios; pues Dios, el Eterno, quiere consolar a Sus hijos y quitarles lo que no sea bueno ni saludable para su alma, ya que cuando el sufrimiento abandona al alma, es decir cuando han sido saldadas las causas que se habían hecho activas en el alma, el hombre se acerca más a Dios.

"Carga con tu sufrimiento", quiere decir: no te quejes de ello; no acuses a Dios ni tampoco a tu prójimo.
Encuentra en tu sufrimiento tu comportamiento pecaminoso que ha llevado a este sufrimiento.

Arrepiéntete, perdona y pide perdón, y no vuelvas a hacer lo que hayas reconocido como pecado. Entonces la culpa del alma puede ser anulada por Dios, y recibirás incrementadamente, de El, fuerza amor y sabiduría.

Cuando te encuentres con un hombre afligido y puesto a prueba por el sufrimiento y te pida ayuda, socórrele y ayúdale hasta donde te sea posible y sea bueno para su alma. Y cuando veas que tu prójimo acepta la ayuda agradecido y con ella se reconstituye, dale más aún, si te es posible.

Sin embargo tú, que traes la ayuda, hazlo desinteresadamente. Si sólo lo haces por obligación externa, no recibirás por ello recompensa espiritual alguna -y además no harás servicio alguno al alma del afligido y puesto a prueba por el sufrimiento, sino solamente al cuerpo, al vehículo del alma.


"Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la Tierra".

Mansedumbre, humildad, amor y bondad van dándose la mano. Quien ha llegado a ser amor desinteresado, también es manso, humilde y bondadoso. Está lleno de sabiduría y fuerza.

Los hombres que estén en Mi espíritu, los que amen desinteresadamente, poseerán la Tierra.
Oh ved!, el camino al corazón de Dios es el camino al corazón del amor desinteresado. Del amor desinteresado fluye la paz de Dios.

Los hombres que se han encaminado hacia el corazón de Dios, y los hombres que ya viven en Dios, obran para el Nuevo Tiempo, enseñando a todos los hombres de buena voluntad el camino a Dios. Con ello toman posesión de la Tierra más y más en Mi espíritu.

Los que aman desinteresadamente son los que vivirán en el Reino de Dios en la Tierra, en el Reino de Paz. Alegraos, los que ya ahora andáis por el camino al corazón de Dios! Sois en Mí los que preparáis el camino -y pioneros- para el Nuevo Tiempo. Muchos de vosotros encarnarán en el Nuevo Tiempo, en el reino de luz, y traerán consigo lo que hayan realizado en Dios, porque ya recorren el camino que lleva allí. Alegraos y estad agradecidos por la purificación y limpieza de vuestras almas, pues Me veréis a Mí y viviréis y estaréis conscientemente en Mí y conmigo.


"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados".

Quien tiene hambre y sed de la justicia de Dios, es un buscador de la verdad, que anhela la vida en y con Dios. El será saciado.

Hermano Mío, hermana Mía, que anhelas la justicia, la vida en y con Dios, consuélate y elévate del yo humano pecaminoso! Alégrate, porque ha comenzado el tiempo en que el Reino de Dios se acerca a los hombres que se esfuerzan por guardar los mandamientos de la vida.

He aquí que Yo, tu Redentor, Soy la Verdad en ti mismo. En ti mismo, pues, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.

La Verdad es la ley del amor y de la vida. En los Diez Mandamientos, que son extractos de la ley de Dios omniabarcante, encontrarás las frases señalizadoras para el camino a la Verdad. Respeta los Diez Mandamientos, y alcanzarás cada vez más el camino del Sermón de la Montaña, en el que está expuesto en lo fundamental el camino a la Verdad.

El camino a la Verdad es el camino al corazón de Dios, la vida eterna, que es amor desinteresado. El Sermón de la Montaña es el camino al Reino de Dios, a las leyes para el Reino de Paz de Jesucristo. Si te sumerges en ellas y las cumples, alcanzarás la sabiduría divina.

Ya has leído que el rayo de luz parcial de la Sabiduría divina se encuentra en vestido terrenal para dar la palabra de Dios y explicar las leyes de Dios. A través de este Mi instrumento, manifiesto ahora el Sermón de la Montaña con todo detalle y conduzco y acompaño a los de buena voluntad que van por el Camino Interno, mediante enseñanzas y lecciones que -en la medida en que son realizadas- conducen al Padre, a la luz eterna. Además, enseño a través de Mi instrumento la Ley Absoluta, la ley de la eternidad.

Comprende: nadie debe tener hambre o sed de justicia. Da el primer paso hacia el reino del amor, siendo en primer lugar justo contigo mismo. Ejercítate en una vida y forma de pensar positivas, y poco a poco llegarás a ser un hombre justo. Entonces traerás la justicia de Dios a este mundo; y también la representarás, porque estarás cumpliendo la voluntad de Dios, del Señor, desde Su amor y sabiduría.

Comprende: está cerca el tiempo en que sucederá lo que ha sido manifestado. El león yacerá junto al cordero, porque los hombres habrán alcanzado la victoria sobre sí mismos -a través de Mí, su Redentor-. Formarán una gran familia en Dios y vivirán en unidad con todos los animales y con la naturaleza toda.

Alegraos, el Reino de Dios ha llegado hasta muy cerca -y con el Reino de Dios también Yo, vuestro Redentor y portador de paz, el Soberano del Reino de Paz, del Reino mundial de Jesucristo.


"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia".

La misericordia de Dios corresponde a la mansedumbre y bondad de Dios y es para todas las almas el portal al perfeccionamiento de la vida. Los hombres que a través de Mí, el Cristo, que vivo en el Dios Padre-Madre, hayan desarrollado en sus almas las siete fuerzas básicas de la vida -la ley desde el Orden hasta la Misericordia-, entrarán de nuevo, como seres espirituales puros, a través del portal de la misericordia en el amor desinteresado, en el Reino de Dios, en los Cielos, y vivirán en paz. El portal al eterno SER es la séptima fuerza básica, la Misericordia -llamada en el espíritu de Dios bondad y mansedumbre-. Todos los hombres que practiquen la misericordia, también alcanzarán misericordia y ayudarán a aquellos que se encuentren en el camino a la misericordia.

Comprended: el camino al corazón de Dios es el camino personal de cada cual, en comunidad con los que son afines a él; pues Dios es unidad, y unidad en Dios es comunidad en y con Dios, y con el prójimo.

Quien haya dado los primeros pasos en el camino al perfeccionamiento, cumplirá el mandamiento de la unidad: Uno para todos, Cristo -y todos para Uno, Cristo.

El Sermón de la Montaña es, tal como ha sido manifestado, el camino evolutivo a la vida interna. Todos aquellos que hayan avanzado en este camino de desarrollo al corazón de Dios, ayudarán a su vez a los que estén al comienzo del camino. En y por encima de todos brilla el Cristo, que Yo Soy.


"Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios".

El corazón puro es el alma pura que se ha elevado hasta llegar a ser de nuevo un ser espiritual absoluto, a través de Mí, el Cristo en el Dios Padre-Madre.

Las almas puras que de nuevo han llegado a ser seres de los Cielos, vuelven a ser la imagen y semejanza del Padre eterno, y vuelven a ver al Eterno cara a cara. Ellas contemplan, viven y escuchan al mismo tiempo la ley del Padre eterno, porque de nuevo han llegado a ser espíritu de Su espíritu -la ley eterna misma.

Mientras los hombres y las almas tengan que escuchar aún en sí mismos al espíritu de Dios, todavía no son espíritu de Su espíritu, aún no son la ley misma del amor y de la vida.

Pero quien de nuevo ha llegado a ser la ley del amor y de la vida, ve al Padre eterno cara a cara y está en constante comunicación consciente con El. También ve la ley de Dios, la vida procedente de Dios, como totalidad, porque él mismo es la vida y el amor y en ellos se mueve. Quien se mueva en la Ley Absoluta de Dios, también la habrá desarrollado por completo -desde el Orden hasta la Misericordia-. A él le sirven las siete fuerzas básicas del infinito, por estar en unidad y armonía absolutas con todo lo que es.


"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios".

Estas palabras, conforme a su sentido, significan: bienaventurados los que mantienen la paz. Ellos también traerán la verdadera paz a esta Tierra, porque se habrán vuelto pacíficos en su interior. Son conscientemente hijos de Dios.

Muchos de los hijos e hijas de Dios que llevan la paz en su interior y la traen al mundo, son los seres encarnados que forman parte de la misión de Dios y luchan por el Nuevo Tiempo, para que surja la humanidad espiritual que vivirá en el Reino de Paz de Jesucristo, en el tiempo de luz.

* * *

Palabras del Soberano del Reino de Paz en la Tierra a los hombres del Nuevo Tiempo:

Vosotros, hombres en el Nuevo Tiempo, en el cada vez más luminoso Reino de Paz de Jesucristo en formación, que leéis el libro "Esta es Mi Palabra", comprended que los pioneros de Cristo tuvieron que luchar en varios frentes al mismo tiempo contra lo satánico, para ayudar a que el Reino de Dios anunciado se abriese paso.

Vosotros, pues, vivís en paz, en Mí, el Cristo, vuestro Hermano divino, el Soberano del Reino de Paz. Sin embargo, tras el muro de niebla viven y obran aquellas almas que no se dejaron abarcar por el Sermón de la Montaña, el camino a la vida interna, que todavía viven en la cárcel de su yo humano. Como hombres no quisieron escuchar la llamada de los que caminaban hacia el corazón de Dios. Mantuvieron cerrados sus oídos y sus corazones a la verdad y se escondieron detrás de su yo humano, detrás de sus ideas y opiniones, y de sus pareceres teológicos. También en el tiempo preparatorio que iba del antiguo al Nuevo Tiempo, al tiempo de luz, continuaron siendo fariseos, hipócritas, perseguidores y calumniadores.

Sabed: la luz de la Redención brilla en todas las almas hasta el cuarto plano de purificación. Así que tampoco ellas están perdidas. Muchos seres espirituales puros obran en el nombre del Señor detrás del muro de niebla -entre ellos también muchos hijos e hijas de Dios que Me han preparado a Mí, el Cristo, en la Tierra en diferentes vestidos terrenales y en distintas épocas, los caminos al cada vez más luminoso Reino de Paz en formación-. Allí, en los reinos de las almas, siguen obrando, sirviendo desinteresadamente a su prójimo. Los hombres y mujeres justos que han traído la ley del amor y de la vida a este mundo, lo tuvieron muy difícil en aquella época.

Comprended vosotros, hermanos y hermanas que ahora vivís en el Reino de Dios en la Tierra: los pioneros de Cristo para el Nuevo Tiempo se opusieron a lo satánico y demoníaco en aquel gran cambio de era del paso del viejo tiempo impregnado por el materialismo al Nuevo Tiempo, el tiempo de luz.


"Bienaventurados los que padecen persecución por su amor a la justicia, porque suyo es el Reino de Dios".

Qué más ocurrió en aquel tiempo preparatorio? Los pioneros de Cristo para el Nuevo Tiempo sufrieron persecución por su amor al Reino de Dios en la Tierra. Por parte de fariseos y escribas, por hombres de iglesia y por todos aquellos que les seguían ciegamente, fueron despreciados y calumniados. La verdad fue conscientemente puesta bajo una luz falsa, distorsionada. Aquellos que lucharon fielmente a favor de la verdad, fueron ridiculizados a causa de la verdad. Los hombres que sólo Me llevaban a Mí, Cristo, en los labios, pero no en sus corazones, predicaban contra ellos dentro de sus iglesias, y también fuera de los muros de las iglesias, y los calumniaban y discriminaban. Fueron insultados e inculpados de dar enseñanzas falsas.

A los verdaderos seguidores de Cristo, los pseudocristianos les negaron su condición de cristianos, porque ellos mismos no vivían lo que les mandé siendo Jesús de Nazaret. Como en Mi tiempo de Jesús, cierto que predicaban de sus Biblias y, ante los hombres, aparentaban piadosamente tener una fe en Mí -y eran, sin embargo, lobos en piel de oveja-; pues no hacían lo que he mandado a los hombres: amarse desinteresadamente los unos a los otros, así como Yo les amo; y por esto son fariseos e hipócritas. Y quien desprecia el mandamiento del amor al enemigo, desprecia al Cristo, que Yo Soy.

Quien lea esto posteriormente, que se acuerde de los pioneros de Cristo que prepararon la Tierra y la atmósfera de la Tierra para el Nuevo Tiempo. Trajeron una parte de la eterna ley irradiadora a la Tierra y a su atmósfera. Acordaos de ellos con amor, pues muchos de ellos no vuelven al vestido terrenal, para vivir y obrar en el Reino de Paz en la Tierra. Siguen luchando en los lugares de purificación. Luchan por las almas, para que también éstas se liberen de sus pecados y puedan entrar en la gloria que Yo Soy en el Padre.

Comprended: lo que las almas no han purificado en la Tierra, lo llevan consigo al otro lado del muro de niebla. Allí deben reconocer y expiar lo que han causado en vestido terrenal. Quien como hombre no ha llegado al autorreconocimiento, y por lo tanto no ha hecho penitencia, sigue vegetando, como alma, tras el muro de niebla, por así decirlo como sonámbulo, igual que antes en vestido terrenal -cosa que él llamaba vida-. Muchos de los que en su día fueron en vestido terrenal hipócritas y fariseos, vuelven a calumniar a sus hermanos en el reino de las almas, también los ridiculizan allí, y les niegan su condición de cristianos, para así ponerse de relieve a sí mismos. Esto sucederá hasta que reconozcan -seguramente bajo los más grandes sufrimientos y dolores- lo que han causado y en qué corazones Cristo verdaderamente ha resucitado.

De acuerdo con la ley cósmica de la atracción, el alma sufrirá en su cuerpo de alma lo que estando en vestido terrenal haya causado a sus semejantes y no haya purificado. El alma verá sus pecados en imágenes y al mismo tiempo experimentará en su cuerpo de alma los sufrimientos y angustias que como ser humano ocasionó a su prójimo. Los pecados que entonces sean en ella activos, obrarán sobre ella hasta que el alma se arrepienta de corazón, pida perdón y esté dispuesta a perdonar a su prójimo. Sólo entonces se transforma la energía pecaminosa en fuerza divina, y el alma se vuelve más luminosa y más pura.

Orad por aquellos que tras el muro de niebla se comportan de forma parecida a como antaño en la Tierra en vestido terrenal! Orad para que se autorreconozcan y hagan penitencia. Muchos de los calumniadores tendrán que reconocer, experimentar y eventualmente padecer en sus almas la pena y el sufrimiento de los pioneros, hasta que hayan llegado a la certeza de que Yo, Cristo, estuve con los pioneros, con Mis hermanos y hermanas, y que ahora estoy con ellos como Hermano divino.

Orad para que comprendan y sientan a tiempo que siguieron ciegamente a las fuerzas oscuras en el mundo contrario a la ley divina y ávido de poder! Las tinieblas incluso abusaron de Mi nombre para seducir a hombres y dificultar a los pioneros, a los hijos e hijas de Dios en la Tierra, el trabajo en la viña del Señor.

Comprended: quien Me ha seguido no ha sido respetado por los hombres que están apegados al mundo, porque Yo en Jesús también fui despreciado por ellos. En todos los tiempos hubo hombres que fueron verdaderos seguidores del Nazareno, que tuvieron que soportar y sufrir mucho.

Muchos de los pioneros para el Nuevo Tiempo avanzaron, sin embargo, inquebrantablemente en su camino, siguiendo Mis huellas. Tened presentes a aquellos hombres y mujeres valientes que, con una fe inquebrantable en Mí, mantuvieron una lucha justa por el Nuevo Tiempo.

Alegraos los que vivís en el Nuevo Tiempo, en el Reino de Paz, que cada vez se vuelve de sustancia más luminosa. Estáis unidos a ellos; muchos de entre vosotros estaban como pioneros en vestido terrenal en el gran cambio de era, para abrir paso al Reino de Dios.

El luchar y el vencer por Mí, el Cristo, ha permanecido como recuerdo en vuestras almas. Algunos de vosotros sienten intuitivamente que colaboraron en aquella época como pioneros. También sienten que en aquel tiempo las causas se volvían más y más pronto activas, y que lo positivo, el tiempo de luz, surgió poderosamente; el tiempo del Cristo, en el que ahora -en un vestido de materia más fina- de nuevo vivís.


La Luz se expande por todo el Planeta
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Traducción al español por Huan Manwë
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