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 Asunto: Liobaní, ¿No os dais cuenta que no sois sólo de este mundo?
Nuevo mensajePublicado: 30 Ene 2010 22:58 
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Mensaje de Liobaní, un ángel del Señor



¿Aún no os dais cuenta
que no sois sólo de este mundo?






El Espíritu de Dios es la vida, la fuerza, el amor y la plenitud; en el Espíritu de Dios viven todos los seres puros. Como un ser puro del SER Eterno, vengo a vosotros y os saludo con el saludo de la vida: “Saludos en nombre de Dios queridos hermanos y hermanas” Mi nombre para esta Tierra es LIOBANÍ, algunos de entre vosotros han leído mis palabras en los libros y a pesar de ello tengo que deciros que no me fue fácil reunir estas legitimidades para mis hermanos y hermanas en vestido terrenal ¡En verdad reunirlas!.

Yo nunca he estado encarnada y no ha sido fácil para mí sumergirme en la irradiación de la materia, sin la ayuda de los seres puros, de los espíritus protectores, sería imposible para mí y para muchos que todavía no estuvieron encarnados.

Muchos espíritus protectores, o sea, seres espirituales que os acompañan en vestido terrenal (que acompañan a los hombres en su vida en la Tierra), ya han estado una o varias veces encarnados, ellos regresaron otra vez a la existencia eterna y trajeron los recuerdos de su existencia en la Tierra ¡Queridos hermanos y hermanas! Ellos se llevaron los recuerdos, pero no las analogías (=Lo que te altera de tu prójimo se encuentra de forma igual o parecida en ti); pues con analogías nadie puede volver al Reino de la Vida, los recuerdos siguen existiendo hasta que la redención haya sido terminada, pues precisamente los recuerdos de la existencia terrenal son importantes para los espíritus protectores (ángeles de la guarda). Con los recuerdos ellos pueden comprender a los hombres y sienten lo que necesitan, sienten sus mundos de sensaciones y pensamientos y pueden inhalar a tiempo las leyes de la vida a través de la conciencia de segundos o terceros, o sea, a través de personas. De esta manera un ser protector puede guiar bien o directamente, siempre que el hombre esté dispuesto a escuchar más a su conciencia, a las sensaciones e inclinaciones más finas que están en lo profundo del hombre.

Todo esto primero tuve que trabajármelo, pero hasta que yo estaba lista hubo caminos a la llamada profundidad, a la irradiación de la materia. Parecido a como yo seguí este camino a la irradiación de la materia (a la tierra) lo siguen también muchos seres espirituales puros que entonces se dejan instruir por ángeles protectores, primero fuimos a los ámbitos de purificación superiores y sentimos el mundo de sensaciones de las almas, lo registramos y acogimos, después profundizamos cada vez más en los mundos astrales para sentir la forma de ser de las almas que viven allí, al mismo tiempo dejamos atrás una parte de nuestra luz espiritual en la existencia primaria, después seguimos adelante acompañados por seres protectores con experiencia y pasamos por el muro de niebla a la irradiación de la materia (la Tierra) y yo os digo, en verdad, para mí no fue fácil ver de repente a hombres ¡Hombres! ¡sí, realmente hombres! Queridos hermanos y hermanas en vestido terrenal ¡Hombres!.

Pregunté a los seres protectores sabios “¿Por qué reaccionan así? Pero si en ellos está el Ser de Dios ¿Por qué?”... Y tuve que aprender “por qué mis hermanas y hermanos en vestido terrenal reaccionan así, humanamente y no divinamente” Todo esto lo acogí, lo moví en mí y después por medio del mundo de sensaciones de los niños terrenales y también a través del mundo de recuerdos del instrumento (Gabriele), resumí el Camino Interno para los niños de esta tierra.

Cuando ahora hablo de los niños de esta Tierra, me refiero al pequeño cuerpo terrenal que primero es impregnado por el alma, pues el alma, que está en el cuerpo terrenal pequeño, es un ser maduro del cielo. De este modo me introduje más y más en estas almas y en los pequeños cuerpos y también en el mundo de recuerdos del instrumento (mundo de recuerdos de Gabriele), allí leí los años de juventud y de infancia y así fui reuniendo las instrucciones y lecciones para nuestros hermanos y hermanas en los cuerpos terrenales pequeños.

Queridos hermanos, si os hablo ahora así, a través del instrumento (Gabriele), siento que os cuesta tanto salir de este sentir y pensar humano, siento vuestra pesadez y vuestra pereza y con razón dice el Espíritu Eterno que es serio aquí en la Tierra y que sólo sois hombres que llevan en sí la fuerza, la vida, el amor; hombres que sólo están en esta Tierra por poco tiempo y después el cuerpo se aparta del alma ¿ y dónde está entonces el alma? Todavía no sois conscientes de que en cada momento es posible que dejéis vuestro cuerpo según la ley de causa y efecto (lo que siembre el hombre en su vida es lo que cosechará en su futuro ya sea bueno o malo). Pensáis que le podéis mantener, ¿qué pasa entonces después de la desencarnación (muerte del hombre)? Muchas almas, yo las observo, se encuentran como desnudas, sin orientación ¿por qué? Porque sólo se han orientado a la materia, hacia los distintos programas del ego humano. La vida material no es mucho más y esto lo tomáis tan en serio, ¿Es tan importante para vosotros? ¿Realmente puede ser tan importante? Cuando día a día, hora a hora hagáis la experiencia interna de que sois seres de la luz, del amor, hijos de Dios.

Tristes y muy cargados van los hombres por esta Tierra, se miran mutuamente con miradas oscuras, como enemigos. Yo os digo, muchos de nosotros que pueden penetrar en la irradiación terrestre no lo pueden comprender; vosotros pertenecéis a nosotros y, sin embargo, a través de vuestros pensamientos, de vuestra forma de pensar y actuar estáis tan lejos de nosotros, os queremos rodear y vosotros irradiáis energías negativas y hay destellos negativos alrededor vuestro, ¿cómo podemos acercarnos entonces a vosotros? Y luego rezáis y en gloriáis a vuestro Señor, nuestro Señor y Padre Eterno, ¿Es realmente nuestro Señor y Padre al que pedís, al que rezáis o sólo vuestro Señor que debe hacer lo que vosotros queréis? Hermanos y hermanas, ¿cuánto tiempo todavía queréis vivir en esta pesadez? Queremos acercarnos y queremos deciros que existe una vida eterna maravillosa y a esta vida eterna volveréis a entrar a través de la llama redentora que está en cada uno de vosotros, en cada uno, ¡Acoged a Cristo! Y no sólo lo aceptéis diciendo “¡yo creo!” Y en las palabras no hay ninguna inclinación de amor, de fraternidad, de la hermandad del Ser, acogedlo esforzándoos en realidad en realizar las enseñanzas que Él nos dio como Jesús de Nazaret y que os da de nuevo como Cristo. ¡Hermanos y hermanas! No son tan difíciles, tenéis la ley de la vida, la ley del Cielo en vosotros y os es dada tanta ayuda, infinita ayuda; pensáis que estáis solos aquí en la materia (en la Tierra).

El Espíritu del Padre traspasa todo y traspasa a cada uno de vosotros, Él está presente, Él os conoce, Él os ayuda, Él está dispuesto a protegeros cuando Lo llamáis de corazón, cuando pidáis y recéis de corazón; no sólo con los labios, cuando el corazón y los sentidos están en otro lugar totalmente diferente. Y cuando vuestras almas ya no estén llenas del ego humano del querer ser, tener, poseer, de enemistad y envidia, cuando se vuelvan tranquilas, luminosas y llenas de fuerza; entonces nosotros, vuestros hermanos y hermanas de la luz, entramos en vuestras almas y nos podéis sentir, pues experimentáis en vuestras almas el movimiento de nuestro cuerpo espiritual. Sin embargo, esto es sólo posible si podemos entrar en vuestra alma luminosa y tranquila, entonces sentís que no hay separación; aquí y allí son sólo palabras para aclararles que el Cielo es eterno, puro y las tinieblas son oscuras, está lejos de la luz y a pesar de ello la luz traspasa la oscuridad.

Querido hermano y hermana, tenéis el camino ¡Regresad! ¡Convertiros Ya en habitantes conscientes del Reino de Dios desarrollando el Hogar Interno! ¿Qué es el Hogar Interno? Escucháis una y otra vez que es el Reino de Dios en vosotros, es el cuerpo espiritual puro que guarda en sí todas las leyes de irradiación del infinito. El Reino de Dios es la vida, en el Dios Padre-Madre en cada uno de nosotros.

Seguro que algunos de vosotros piensan ¿Cómo vivimos nosotros en el SER Eterno? Ahora sabéis que desde la existencia eterna tenemos que utilizar las palabras humanas y así a menudo nos resulta muy difícil explicaros lo que vive, actúa, vibra y suena allí, en el Hogar Eterno, el Amor.

El Espíritu Eterno y Universal respira como ya habéis escuchado a menudo, inspira y expira y una y otra vez se forman soles, mundos, niños espirituales, hay vida en el hogar y no un vegetar, el Espíritu es movimiento y nosotros nos movemos en el SER Eterno, en la corriente del amor. Nosotros los principios femeninos formamos, componemos y mantenemos ¡En verdad mantenemos! Mantenemos por ejemplo a nuestros positivos, a nuestros hermanos en nosotros, y así, también a nuestros duales, esto significa que estamos unidos eternamente porque aquél que mantiene la vida la aprecia y la vive y porque la vida en el Padre es pura, es también la pureza eterna. Nacen soles, se forman mundos, los positivos (los principios masculinos) son los donantes, los creadores y nosotras (los principios femeninos) somos componedoras, traemos vida a los hogares espirituales, componemos y recibimos de Dios la fuerza del Éter que modelamos y conducimos hacia la irradiación correcta, legítima; vosotros diríais ponerla aquí y allí. También tenemos nuestras fiestas espirituales.

¿Qué pensáis queridos hermanos y hermanas en traje terrenal? Es una alegría interna y al mismo tiempo una unidad profunda y verdadera y esta alegría nos reúne para comidas festivas. Del Éter recibimos y manifestamos como sustancia espiritual los alimentos y las bebidas, dicho con vuestras palabras humanas, ponemos una mesa maravillosa y la estirpe está presente con nosotros en honor al Padre que también es nuestra Madre...

Armoniosamente se mueven por ejemplo nuestros labios e intercambiamos las melodías del infinito que vosotros llamáis el leguaje, es cierto que nosotros podemos experimentar y sentirlo todo en nosotros, no necesitaríamos el reunirnos porque vivimos en la unidad, cada uno en el prójimo. Sin embargo, las reuniones en la estirpe, en la gran familia de Dios, nos alegra una y otra vez, aquí vivimos un intercambio fino, vosotros diríais hablamos; Pero nuestro lenguaje es la melodía de la ley eterna pues todo lo que sentimos y hacemos es ley; nuestros movimientos, todo nuestro ser, nuestra vida es ley y esto es también vuestra vida, la ley del Padre, nuestra ley.

Creéis que el hogar es algo nebuloso, os engañáis ¡OH hombres! Os engañáis realmente ¡OH hombres! Mirad una vez más profundamente en vuestro interior y sentiréis lo que quieren deciros vuestros ángeles protectores: “la vida en el hogar es pureza, belleza, brillo, luz, amor absoluto; esto es vuestro, eso es nuestro ¿cuándo queréis actuar?”.

¿Sería posible que nos encontrásemos, de vez en cuando, en la gran sala del trono del Padre Eterno? ¡OH Sí! Eso hacemos; una y otra vez se reúnen seres del infinito en la sala ante el trono del Padre y el Padre está en medio de nosotros, el SER más maravilloso e irradiante del infinito, estamos unidos en amor con Él, a Él lo veneramos en todo, nos inclinamos ante Él y a pesar de ello somos Sus hijos, lo amamos del todo, enteramente y lo rodeamos con nuestras sensaciones de hijos y Él es, dicho sencillamente, PADRE ¡Sí! Realmente ¡PADRE! Si pudiera acercároslo con las palabras, es tan difícil explicar con las palabras esta MARAVILLA, esta unidad, la luz, la plenitud, la pureza.

Queridos hermanos y hermanas, ¿Todavía no brota en vuestro interior? ¿Realmente no lo sentís en vuestro interior que no sois sólo hombres? ¿Por qué le dais tanta importancia a esta envoltura (el cuerpo físico del hombre)? Es un vehículo que sólo funciona si el Espíritu de Dios traspasa a este vehículo y puede vivificarlo para que pueda estar desde el interior sano, activo y feliz de la vida. Habláis de enfermedad, miseria y sufrimiento, penas y problemas, os quejáis de ello y os lamentáis, en realidad os lamentáis de vosotros mismos porque os atáis a este estado que os habéis creado en vez de entregarlo a CRISTO cuyo espíritu vive en vosotros.

Desde nuestro punto de vista es muy fácil, os complicáis demasiado las cosas, analizáis y miráis una y otra vez si debéis hacerlo de nuevo el entregarle a Él aquello que os esclaviza a vosotros mismos ¿Queréis estar esclavizados? Cada uno dice ¡No! Y, sin embargo, se somete cada día de nuevo a la esclavitud a través de pensamientos, palabras y actuaciones contrarias y eso lo llamáis vida.


Para esta inspiración han venido conmigo algunos seres espirituales del SER Eterno, ellos miran alrededor de vosotros y cuando yo les observo, noto que no os pueden comprender, ellos ven, de vez en cuando, el brillo del alma encarnada y poco después los relámpagos del ego humano. En verdad, desde nuestro punto de vista, es tan fácil dejar todo eso, la envoltura de carne y hueso sólo funciona si vosotros funcionáis bien cumpliendo las leyes de Dios, la Vida, nuestra vida. Desde el Cielo percibimos las palabras del Padre Eterno a los hombres, Él habla seria y paternalmente y vosotros cogéis una y otra vez sólo las palabras y no os sumergís en la Palabra y tampoco comprendéis cuando Él dice: “¡Dejad vuestro yo humano, esto no es digno de vosotros!”. En verdad, no es digno de vosotros, vosotros sois eternamente jóvenes, puros, bellos, llenos de luz y fuerza, la ley del amor.

¿Todavía no lo intuís? ¿En verdad no lo intuís aún? Algunos de vosotros se hacen ya buenos propósitos, mantened estos propósitos en vuestro corazón y realizadlos y sentiréis que, en verdad, no sois de este mundo, estáis en este mundo para expiar aquello con lo que os habéis cargado vosotros mismos en las peregrinaciones terrenales y lo experimentáis en cada día y cada día tenéis de nuevo la fuerza para dejarlo, entregándoselo a CRISTO, la luz eterna en vosotros.

¿Qué queréis queridos hermanos y hermanas en vestido terrenal, seguir siendo humanos o llegar a ser divinos? Es serio si digo que depende de vosotros, pues todos tenemos el libre albedrío para la decisión libre de aspirar a lo divino o caer cada vez más en la profundidad oscura; pensad en esto cada día, cada hora y cada minuto.

Debéis intuir en esta Tierra el Reino de Dios, descubrir de nuevo el Reino del Amor Interno que habéis tapado con el ego humano, con el pecado, entonces reconocéis que en el Reino de Dios no hay secretos, sentís que todo, realmente poséis todo lo puro y que podéis actuar con las fuerzas del infinito según está escrito en el caudal eterno de la vida, esto significa, según el sentido: “Tú no estás atado a ningún lugar, a ningún estado, a ninguna conciencia, tú eres absolutamente libre, cada ámbito celestial está abierto para ti, cada planeta es alcanzable, cada vivienda está libre para ti. Puedes utilizar cada irradiación del infinito, sabes de cada hermano, conoces a cada hermano, porque cada hermano está en ti mismo como esencia y fuerza, así la conciencia de todo y de todos está en cada uno de nosotros, esto es vida”.

Queridos hermanos y hermanas en traje terrenal, ¿Habéis intuido está vida? Entonces habéis dado algunos pasos en el CAMINO INTERNO y después de la llamada muerte física pasaréis por el primer muro de niebla. Dejáis la irradiación material detrás de vosotros y entráis en ámbitos más luminosos y sentís en vosotros los caminos a los siguientes ámbitos de conciencia más elevados, pues en vestido terrenal ya los habéis desarrollado, o sea, ya no sois extraños detrás del primer muro nebuloso, sino sabios.

Puede ser muy triste, visto desde vuestro punto de vista, encontrarse detrás del muro de niebla y ver cómo llega más de un alma; triste, todavía enraizada en la Tierra, ella sigue detrás del muro y siente como los familiares piensan en ella, el alma siente los deseos que tenía todavía como hombre y el empuje a la materia (deseos de volver a la Tierra), éste se hace cada vez más fuerte. Los seres protectores se esfuerzan, pero dónde no hay un deseo de corazón, tampoco puede entrar algún impulso legítimo, y así muchos regresan a la materia y a menudo se quedan durante un largo tiempo terrenal como un alma atada a la Tierra.

No obstante, hay esperanza, es CRISTO y la esperanza se convierte en certeza en aquél que realiza más y más la ley del amor y la seguridad de vivir en CRISTO se convierte en alegría interna y en unidad con todos los hombres y seres, ¡sí! Con toda existencia, sólo entonces sentís lo que significa estar unidos en la corriente de la vida y vivir en este caudal, en el aliento del Dios Padre-Madre, El que es la ley ¡Sí! La plenitud en la que vivimos y en la que somos nosotros mismos.

Volved a casa, caminad hacia el interior de vuestro cuerpo espiritual, allí está la ley eterna del amor, el Reino de Dios. Caminad hacia dentro y sentís que no sois de este mundo, que estáis aquí para purificar en la existencia terrenal lo que todavía se adhiere a vosotros, y realmente es fácil desprenderse de ello. Si hay buena voluntad, entonces la Obra del Señor ya está consumada en el alma, pensad en ello, la buena voluntad ya hace que se lleve a cabo, y lo contrario se transforma en energía positiva.

Nosotros los seres de la luz, que os rodeamos juntos, os decimos y yo lo inspiro: “Hermanos y hermanas en vestido terrenal, no es difícil desprenderse de lo humano, no lo posterguéis para mañana, hoy es presente y Dios está presente, Él está con vosotros, pensad en ello y en que os amamos mucho ¡Sí! Mucho y pensad que vuestras familias espirituales, vuestra estirpe, os desean la vida en el Dios Padre-Madre. Desear significa que os la envían para que sintáis que sois uno de nosotros y nosotros pertenecemos al Eterno en el que vivimos”.

Queridos hermanos y hermanas, inclinémonos juntos en agradecimiento y oración ante “El Gran Todo Uno” que está en nosotros: “¡Espíritu Eterno de la Vida, Tú Dios Padre-Madre, nos inclinamos ante Ti en oración y agradecimiento, viviendo en Ti en la ley del amor que es nuestra verdadera existencia, el SER mismo, nuestro ser!. ¡Yo me inclino ante el Espíritu de CRISTO en vuestro interior, el Espíritu Redentor y doy las gracias por haberme podido manifestaros!”.

Queridos hermanos y hermanas ¡Venid a casa!, Allí hay paz, allí hay amor, allí está la llamada amistad verdadera, allí está la actividad profunda, real por la vida que somos nosotros que se expande constantemente a través de la respiración del Dios Padre-Madre.

Queridos hermanos y hermanas, paz en vosotros.

Paz





A través de una profetísa de este tiempo
Traducido del alemán
[center]http://www.vida-universal.org/espanol/

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El Sermón de la Montaña es el Camino Interno al corazón de Dios, que conduce al perfeccionamiento.

Los bienaventurados verán al Cristo, y poseerán conmigo, el Cristo, la Tierra, en total mansedumbre y humildad. Dichoso aquel que vea la gloria del Dios Padre-Madre en todo! Habrá llegado a ser ejemplo vivo para muchos.

Yo conduzco a los Míos a reconocer la verdad.

Quien procede de la verdad, oye Mi voz, porque él es la verdad y, por eso, también oye y ve la verdad.

Los bienaventurados no tienen miedo y son alegres, pues ven y oyen lo que no ven ni oyen aquellos que todavía se esconden detrás de su yo humano y lo conservan con máximo esfuerzo, para no ser reconocidos.

Sin embargo, los bienaventurados ven en el interior de la cárcel del yo humano y se dan cuenta de los pensamientos más ocultos de sus semejantes. Alumbran ahí dentro con la luz de su consciencia clara y dicen en alta voz a sus semejantes:

"Bienaventurados en el espíritu los pobres, porque suyo es el Reino de los Cielos!"

Con las palabras, "los pobres", no se hace referencia a la pobreza material. No es ésta la que trae la bienaventuranza en el espíritu, sino la entrega a Dios, desde la cual el hombre cumple lo que es voluntad de Dios. Esa entrega es riqueza interna.

Con las palabras, "los pobres", se hace referencia a todos aquellos que no ambicionan pertenencias propias y no acumulan bienes. En sus pensamientos y aspiraciones cuenta la vida comunitaria, en la que administran legítimamente los bienes que Dios ha regalado a todos. No dirigen sus esfuerzos y afanes a lo mundano. Sirven al bien común y extienden sus brazos hacia Dios y recorren conscientemente el camino a la vida interna. Su meta es el Reino de Dios en su interior, que quieren anunciar y llevar a todos los hombres de buena voluntad. Su riqueza interna es la vida en Dios, para Dios y para su prójimo. Ellos viven el mandamiento "ora y trabaja".

Aspiran al espíritu de Dios y reciben de Dios lo que necesitan para su vida terrenal, y más aún.
Estos son los bienaventurados en el espíritu de Dios.


"Bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados".

El sufrimiento del hombre no proviene de Dios, sino que, el que sufre, o lo ha causado él mismo, o su alma ha asumido en el reino de las almas una parte de la culpa del alma de un hermano o de una hermana, para expiar por ella en la existencia terrenal, a fin de que el alma del hermano o de la hermana pueda entrar en ámbitos de vida interna más elevados.

Quien cargue con su sufrimiento sin inculpar a su prójimo y reconozca en el sufrimiento sus faltas y debilidades, se arrepienta, pida perdón y perdone, recibirá la misericordia de Dios; pues Dios, el Eterno, quiere consolar a Sus hijos y quitarles lo que no sea bueno ni saludable para su alma, ya que cuando el sufrimiento abandona al alma, es decir cuando han sido saldadas las causas que se habían hecho activas en el alma, el hombre se acerca más a Dios.

"Carga con tu sufrimiento", quiere decir: no te quejes de ello; no acuses a Dios ni tampoco a tu prójimo.
Encuentra en tu sufrimiento tu comportamiento pecaminoso que ha llevado a este sufrimiento.

Arrepiéntete, perdona y pide perdón, y no vuelvas a hacer lo que hayas reconocido como pecado. Entonces la culpa del alma puede ser anulada por Dios, y recibirás incrementadamente, de El, fuerza amor y sabiduría.

Cuando te encuentres con un hombre afligido y puesto a prueba por el sufrimiento y te pida ayuda, socórrele y ayúdale hasta donde te sea posible y sea bueno para su alma. Y cuando veas que tu prójimo acepta la ayuda agradecido y con ella se reconstituye, dale más aún, si te es posible.

Sin embargo tú, que traes la ayuda, hazlo desinteresadamente. Si sólo lo haces por obligación externa, no recibirás por ello recompensa espiritual alguna -y además no harás servicio alguno al alma del afligido y puesto a prueba por el sufrimiento, sino solamente al cuerpo, al vehículo del alma.


"Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la Tierra".

Mansedumbre, humildad, amor y bondad van dándose la mano. Quien ha llegado a ser amor desinteresado, también es manso, humilde y bondadoso. Está lleno de sabiduría y fuerza.

Los hombres que estén en Mi espíritu, los que amen desinteresadamente, poseerán la Tierra.
Oh ved!, el camino al corazón de Dios es el camino al corazón del amor desinteresado. Del amor desinteresado fluye la paz de Dios.

Los hombres que se han encaminado hacia el corazón de Dios, y los hombres que ya viven en Dios, obran para el Nuevo Tiempo, enseñando a todos los hombres de buena voluntad el camino a Dios. Con ello toman posesión de la Tierra más y más en Mi espíritu.

Los que aman desinteresadamente son los que vivirán en el Reino de Dios en la Tierra, en el Reino de Paz. Alegraos, los que ya ahora andáis por el camino al corazón de Dios! Sois en Mí los que preparáis el camino -y pioneros- para el Nuevo Tiempo. Muchos de vosotros encarnarán en el Nuevo Tiempo, en el reino de luz, y traerán consigo lo que hayan realizado en Dios, porque ya recorren el camino que lleva allí. Alegraos y estad agradecidos por la purificación y limpieza de vuestras almas, pues Me veréis a Mí y viviréis y estaréis conscientemente en Mí y conmigo.


"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados".

Quien tiene hambre y sed de la justicia de Dios, es un buscador de la verdad, que anhela la vida en y con Dios. El será saciado.

Hermano Mío, hermana Mía, que anhelas la justicia, la vida en y con Dios, consuélate y elévate del yo humano pecaminoso! Alégrate, porque ha comenzado el tiempo en que el Reino de Dios se acerca a los hombres que se esfuerzan por guardar los mandamientos de la vida.

He aquí que Yo, tu Redentor, Soy la Verdad en ti mismo. En ti mismo, pues, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.

La Verdad es la ley del amor y de la vida. En los Diez Mandamientos, que son extractos de la ley de Dios omniabarcante, encontrarás las frases señalizadoras para el camino a la Verdad. Respeta los Diez Mandamientos, y alcanzarás cada vez más el camino del Sermón de la Montaña, en el que está expuesto en lo fundamental el camino a la Verdad.

El camino a la Verdad es el camino al corazón de Dios, la vida eterna, que es amor desinteresado. El Sermón de la Montaña es el camino al Reino de Dios, a las leyes para el Reino de Paz de Jesucristo. Si te sumerges en ellas y las cumples, alcanzarás la sabiduría divina.

Ya has leído que el rayo de luz parcial de la Sabiduría divina se encuentra en vestido terrenal para dar la palabra de Dios y explicar las leyes de Dios. A través de este Mi instrumento, manifiesto ahora el Sermón de la Montaña con todo detalle y conduzco y acompaño a los de buena voluntad que van por el Camino Interno, mediante enseñanzas y lecciones que -en la medida en que son realizadas- conducen al Padre, a la luz eterna. Además, enseño a través de Mi instrumento la Ley Absoluta, la ley de la eternidad.

Comprende: nadie debe tener hambre o sed de justicia. Da el primer paso hacia el reino del amor, siendo en primer lugar justo contigo mismo. Ejercítate en una vida y forma de pensar positivas, y poco a poco llegarás a ser un hombre justo. Entonces traerás la justicia de Dios a este mundo; y también la representarás, porque estarás cumpliendo la voluntad de Dios, del Señor, desde Su amor y sabiduría.

Comprende: está cerca el tiempo en que sucederá lo que ha sido manifestado. El león yacerá junto al cordero, porque los hombres habrán alcanzado la victoria sobre sí mismos -a través de Mí, su Redentor-. Formarán una gran familia en Dios y vivirán en unidad con todos los animales y con la naturaleza toda.

Alegraos, el Reino de Dios ha llegado hasta muy cerca -y con el Reino de Dios también Yo, vuestro Redentor y portador de paz, el Soberano del Reino de Paz, del Reino mundial de Jesucristo.


"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia".

La misericordia de Dios corresponde a la mansedumbre y bondad de Dios y es para todas las almas el portal al perfeccionamiento de la vida. Los hombres que a través de Mí, el Cristo, que vivo en el Dios Padre-Madre, hayan desarrollado en sus almas las siete fuerzas básicas de la vida -la ley desde el Orden hasta la Misericordia-, entrarán de nuevo, como seres espirituales puros, a través del portal de la misericordia en el amor desinteresado, en el Reino de Dios, en los Cielos, y vivirán en paz. El portal al eterno SER es la séptima fuerza básica, la Misericordia -llamada en el espíritu de Dios bondad y mansedumbre-. Todos los hombres que practiquen la misericordia, también alcanzarán misericordia y ayudarán a aquellos que se encuentren en el camino a la misericordia.

Comprended: el camino al corazón de Dios es el camino personal de cada cual, en comunidad con los que son afines a él; pues Dios es unidad, y unidad en Dios es comunidad en y con Dios, y con el prójimo.

Quien haya dado los primeros pasos en el camino al perfeccionamiento, cumplirá el mandamiento de la unidad: Uno para todos, Cristo -y todos para Uno, Cristo.

El Sermón de la Montaña es, tal como ha sido manifestado, el camino evolutivo a la vida interna. Todos aquellos que hayan avanzado en este camino de desarrollo al corazón de Dios, ayudarán a su vez a los que estén al comienzo del camino. En y por encima de todos brilla el Cristo, que Yo Soy.


"Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios".

El corazón puro es el alma pura que se ha elevado hasta llegar a ser de nuevo un ser espiritual absoluto, a través de Mí, el Cristo en el Dios Padre-Madre.

Las almas puras que de nuevo han llegado a ser seres de los Cielos, vuelven a ser la imagen y semejanza del Padre eterno, y vuelven a ver al Eterno cara a cara. Ellas contemplan, viven y escuchan al mismo tiempo la ley del Padre eterno, porque de nuevo han llegado a ser espíritu de Su espíritu -la ley eterna misma.

Mientras los hombres y las almas tengan que escuchar aún en sí mismos al espíritu de Dios, todavía no son espíritu de Su espíritu, aún no son la ley misma del amor y de la vida.

Pero quien de nuevo ha llegado a ser la ley del amor y de la vida, ve al Padre eterno cara a cara y está en constante comunicación consciente con El. También ve la ley de Dios, la vida procedente de Dios, como totalidad, porque él mismo es la vida y el amor y en ellos se mueve. Quien se mueva en la Ley Absoluta de Dios, también la habrá desarrollado por completo -desde el Orden hasta la Misericordia-. A él le sirven las siete fuerzas básicas del infinito, por estar en unidad y armonía absolutas con todo lo que es.


"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios".

Estas palabras, conforme a su sentido, significan: bienaventurados los que mantienen la paz. Ellos también traerán la verdadera paz a esta Tierra, porque se habrán vuelto pacíficos en su interior. Son conscientemente hijos de Dios.

Muchos de los hijos e hijas de Dios que llevan la paz en su interior y la traen al mundo, son los seres encarnados que forman parte de la misión de Dios y luchan por el Nuevo Tiempo, para que surja la humanidad espiritual que vivirá en el Reino de Paz de Jesucristo, en el tiempo de luz.

* * *

Palabras del Soberano del Reino de Paz en la Tierra a los hombres del Nuevo Tiempo:

Vosotros, hombres en el Nuevo Tiempo, en el cada vez más luminoso Reino de Paz de Jesucristo en formación, que leéis el libro "Esta es Mi Palabra", comprended que los pioneros de Cristo tuvieron que luchar en varios frentes al mismo tiempo contra lo satánico, para ayudar a que el Reino de Dios anunciado se abriese paso.

Vosotros, pues, vivís en paz, en Mí, el Cristo, vuestro Hermano divino, el Soberano del Reino de Paz. Sin embargo, tras el muro de niebla viven y obran aquellas almas que no se dejaron abarcar por el Sermón de la Montaña, el camino a la vida interna, que todavía viven en la cárcel de su yo humano. Como hombres no quisieron escuchar la llamada de los que caminaban hacia el corazón de Dios. Mantuvieron cerrados sus oídos y sus corazones a la verdad y se escondieron detrás de su yo humano, detrás de sus ideas y opiniones, y de sus pareceres teológicos. También en el tiempo preparatorio que iba del antiguo al Nuevo Tiempo, al tiempo de luz, continuaron siendo fariseos, hipócritas, perseguidores y calumniadores.

Sabed: la luz de la Redención brilla en todas las almas hasta el cuarto plano de purificación. Así que tampoco ellas están perdidas. Muchos seres espirituales puros obran en el nombre del Señor detrás del muro de niebla -entre ellos también muchos hijos e hijas de Dios que Me han preparado a Mí, el Cristo, en la Tierra en diferentes vestidos terrenales y en distintas épocas, los caminos al cada vez más luminoso Reino de Paz en formación-. Allí, en los reinos de las almas, siguen obrando, sirviendo desinteresadamente a su prójimo. Los hombres y mujeres justos que han traído la ley del amor y de la vida a este mundo, lo tuvieron muy difícil en aquella época.

Comprended vosotros, hermanos y hermanas que ahora vivís en el Reino de Dios en la Tierra: los pioneros de Cristo para el Nuevo Tiempo se opusieron a lo satánico y demoníaco en aquel gran cambio de era del paso del viejo tiempo impregnado por el materialismo al Nuevo Tiempo, el tiempo de luz.


"Bienaventurados los que padecen persecución por su amor a la justicia, porque suyo es el Reino de Dios".

Qué más ocurrió en aquel tiempo preparatorio? Los pioneros de Cristo para el Nuevo Tiempo sufrieron persecución por su amor al Reino de Dios en la Tierra. Por parte de fariseos y escribas, por hombres de iglesia y por todos aquellos que les seguían ciegamente, fueron despreciados y calumniados. La verdad fue conscientemente puesta bajo una luz falsa, distorsionada. Aquellos que lucharon fielmente a favor de la verdad, fueron ridiculizados a causa de la verdad. Los hombres que sólo Me llevaban a Mí, Cristo, en los labios, pero no en sus corazones, predicaban contra ellos dentro de sus iglesias, y también fuera de los muros de las iglesias, y los calumniaban y discriminaban. Fueron insultados e inculpados de dar enseñanzas falsas.

A los verdaderos seguidores de Cristo, los pseudocristianos les negaron su condición de cristianos, porque ellos mismos no vivían lo que les mandé siendo Jesús de Nazaret. Como en Mi tiempo de Jesús, cierto que predicaban de sus Biblias y, ante los hombres, aparentaban piadosamente tener una fe en Mí -y eran, sin embargo, lobos en piel de oveja-; pues no hacían lo que he mandado a los hombres: amarse desinteresadamente los unos a los otros, así como Yo les amo; y por esto son fariseos e hipócritas. Y quien desprecia el mandamiento del amor al enemigo, desprecia al Cristo, que Yo Soy.

Quien lea esto posteriormente, que se acuerde de los pioneros de Cristo que prepararon la Tierra y la atmósfera de la Tierra para el Nuevo Tiempo. Trajeron una parte de la eterna ley irradiadora a la Tierra y a su atmósfera. Acordaos de ellos con amor, pues muchos de ellos no vuelven al vestido terrenal, para vivir y obrar en el Reino de Paz en la Tierra. Siguen luchando en los lugares de purificación. Luchan por las almas, para que también éstas se liberen de sus pecados y puedan entrar en la gloria que Yo Soy en el Padre.

Comprended: lo que las almas no han purificado en la Tierra, lo llevan consigo al otro lado del muro de niebla. Allí deben reconocer y expiar lo que han causado en vestido terrenal. Quien como hombre no ha llegado al autorreconocimiento, y por lo tanto no ha hecho penitencia, sigue vegetando, como alma, tras el muro de niebla, por así decirlo como sonámbulo, igual que antes en vestido terrenal -cosa que él llamaba vida-. Muchos de los que en su día fueron en vestido terrenal hipócritas y fariseos, vuelven a calumniar a sus hermanos en el reino de las almas, también los ridiculizan allí, y les niegan su condición de cristianos, para así ponerse de relieve a sí mismos. Esto sucederá hasta que reconozcan -seguramente bajo los más grandes sufrimientos y dolores- lo que han causado y en qué corazones Cristo verdaderamente ha resucitado.

De acuerdo con la ley cósmica de la atracción, el alma sufrirá en su cuerpo de alma lo que estando en vestido terrenal haya causado a sus semejantes y no haya purificado. El alma verá sus pecados en imágenes y al mismo tiempo experimentará en su cuerpo de alma los sufrimientos y angustias que como ser humano ocasionó a su prójimo. Los pecados que entonces sean en ella activos, obrarán sobre ella hasta que el alma se arrepienta de corazón, pida perdón y esté dispuesta a perdonar a su prójimo. Sólo entonces se transforma la energía pecaminosa en fuerza divina, y el alma se vuelve más luminosa y más pura.

Orad por aquellos que tras el muro de niebla se comportan de forma parecida a como antaño en la Tierra en vestido terrenal! Orad para que se autorreconozcan y hagan penitencia. Muchos de los calumniadores tendrán que reconocer, experimentar y eventualmente padecer en sus almas la pena y el sufrimiento de los pioneros, hasta que hayan llegado a la certeza de que Yo, Cristo, estuve con los pioneros, con Mis hermanos y hermanas, y que ahora estoy con ellos como Hermano divino.

Orad para que comprendan y sientan a tiempo que siguieron ciegamente a las fuerzas oscuras en el mundo contrario a la ley divina y ávido de poder! Las tinieblas incluso abusaron de Mi nombre para seducir a hombres y dificultar a los pioneros, a los hijos e hijas de Dios en la Tierra, el trabajo en la viña del Señor.

Comprended: quien Me ha seguido no ha sido respetado por los hombres que están apegados al mundo, porque Yo en Jesús también fui despreciado por ellos. En todos los tiempos hubo hombres que fueron verdaderos seguidores del Nazareno, que tuvieron que soportar y sufrir mucho.

Muchos de los pioneros para el Nuevo Tiempo avanzaron, sin embargo, inquebrantablemente en su camino, siguiendo Mis huellas. Tened presentes a aquellos hombres y mujeres valientes que, con una fe inquebrantable en Mí, mantuvieron una lucha justa por el Nuevo Tiempo.

Alegraos los que vivís en el Nuevo Tiempo, en el Reino de Paz, que cada vez se vuelve de sustancia más luminosa. Estáis unidos a ellos; muchos de entre vosotros estaban como pioneros en vestido terrenal en el gran cambio de era, para abrir paso al Reino de Dios.

El luchar y el vencer por Mí, el Cristo, ha permanecido como recuerdo en vuestras almas. Algunos de vosotros sienten intuitivamente que colaboraron en aquella época como pioneros. También sienten que en aquel tiempo las causas se volvían más y más pronto activas, y que lo positivo, el tiempo de luz, surgió poderosamente; el tiempo del Cristo, en el que ahora -en un vestido de materia más fina- de nuevo vivís.


La Luz se expande por todo el Planeta
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Traducción al español por Huan Manwë
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